Observaciones Médicas
La Angustia, el arma fina del enemigo
Doctor Marco A. Luján Agámez
Amados hermanos, hagamos una revisión rápida de lo que es la angustia y su repercusión en nuestras vidas.
Todos, en un momento u otro, nos hemos sentidos ansiosos, por cualquier motivo, pero digamos que resolviendo el problema primario, ésta se esfuma; ejemplo: la expulsión de Agar e Ismael por parte de Abraham, Génesis 21.8-12. Abraham estuvo ansioso, pero, mejoró rápidamente al tener solución.
Los problemas no resueltos hacen que esa angustia pequeña vaya creciendo hasta lograr producir en nuestro organismo: palpitaciones, sudoraciones, aumento de las cifras de tensión arterial, dolores de cabeza, dolores osteomusculares, diarrea, irritabilidad, insomnio; mejor dicho, se vuelve una “Angustia” de dimensiones insostenibles, esta es la que se llama en términos médicos la ANGUSTIA.
El salmista recalca el poder de la angustia cuando escribe: La vida se me va en angustias, y los años en lamentos; la tristeza está acabando con mis fuerzas, y mis huesos se van debilitando. Salmos 31.10. Nuestro Señor vivió en carne propia los efectos de la angustia; pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra, Lucas 22.44.
Hay muchas más citas en la Biblia sobre los efectos desastrosos de la angustia. Médicamente hablando casi todas las enfermedades llevan ese trasfondo de la ansiedad y angustia, las cuales se manifestarán de acuerdo a los mecanismos de defensa del enfermo en cuestión.
Ahora, una persona angustiada es un sujeto improductivo, limitado, al cual hay que brindarle mucho afecto. Todo lo anterior lo conoce el enemigo; es por eso que la llamo el arma sutil, él sabe que no necesita muchas veces de grandes acontecimientos como las guerras, huracanes, etc., para angustiarnos, solamente con la enfermedad le basta.
Es una tristeza que a nivel mundial, y nuestro país no es la excepción, se gasten infinidades de recursos para combatir el trastorno de la ansiedad. No quiero decir que no se utilicen transitoriamente, ya que muchas veces ayudan. Está demostrado que la mejor terapéutica para la misma es la terapia mental de aceptación y análisis con el profesional sobre la causa ó causas del trastorno.
Pero con el corazón, les digo: “Los que conocemos a Jesucristo tenemos el arma más antigua y poderosa para combatirla” la fe, la oración. Aunque pase yo por grandes angustias, tú me darás vida; contra el furor de mis enemigos extenderás la mano: ¡tu mano derecha me pondrá a salvo! Salmos 138.7. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Romanos 8:35.
En conclusión, diremos lo siguiente: Todos hemos pasado y pasaremos por ella, hagamos terapia con los hermanos fuertes en la fe y con los profesionales dados por Dios, buscar el arma más poderosa que tenemos nosotros (otros no la tienen...Que tristeza), practicar deporte regularmente, dieta sana.
Pero lo más sabio, como todo en medicina es la “Profilaxis”, entonces estemos preparados con todas las armaduras que nuestro Señor nos ha dado para soportar el día malo; cuando llegue la angustia, nuestro amado Jesucristo nos hará la carga más fácil, mucho más fácil. Amén.
Bendiciones.